martes, 1 de abril de 2008

MISTERIO

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Si en algún momento me preguntaras qué es lo que pienso cuando mi mirada se pierde en el abismo de la nada… quizás te respondería que intento acercarme a ti, que no te veo por el temor de encontrarme con tu mirada y entender que el matiz del color de tus ojos y el de los míos salieron de la misma paleta y del mismo pintor. Que a veces tengo miedo de mirar tus pupilas y ver mi reflejo, ver mis ojos y encontrarte en mi pensamiento, recordarte dando vueltas en mi memoria, paseando conmigo quien sabe a donde y con que excusa.

Si a veces pierdo la mirada quizás sea porque la costumbre y el hábito de perderme y no encontrarme, me lleve a pensar que esta vez si me pierdo puede ser que tu me encuentres, que me acaricies el rostro como esa noche, que cada una de las yemas de tus dedos me lleven a tu mirada y me transporten por un instante a tu recuerdo y a tu sueño, que Morfeo abra las puertas de su morada y me invite a mirarte de reojo y con mis labios cerrarte los ojos. Así estaremos en igualdad de condiciones, los dos perdidos, los dos con miedo, los dos… solo los dos.

Quizás un toque de azar, de casualidad o de magia nos lleve a preparar verdaderos trucos para conquistarnos, a buscar hechizos y pociones para vernos sin mirarnos. Quizás te extrañe tanto, que la impaciencia que me caracteriza, me venza y entonces abra los ojos para saber que sigues ahí, frente a mí… y mi sorpresa sea mayor cuando vea que tu, antes que yo, posaste tu mirada en mi, porque tu hiperactividad no permitía la pasividad del cuerpo. Quizás todo se desencadene en explosiones de risas y sonrisas pícaras, pero todo es un círculo y entonces quizás yo vuelva a colgarme en tu mirada, como la primera vez, buscando descifrar el misterio del rompecabezas que eres tú.