De lo bueno…poco


La casualidad existe para quienes piensan que las emociones, las cosas, los deseos y los sueños llegan por sí solos. Yo soy como un asesino en serie… siempre planeo mis crímenes y espero que sean perfectos. Nada está por sentado.

El día había comenzado tranquilo, sin mucho afán y con pocas ganas de llegar al final. Un día de sol, de los que detesto, con ese calor que asfixia. El transcurrir de las horas no fue prometedor pero mi mente comenzó a maquinar el plan perfecto, el crimen perfecto.

Un mensaje concretó la cita en casa de un amigo suyo y el plan fue ver una película pasada la media noche con vino y cervezas. Ya en la madrugada, conversamos acerca de temas un tanto escabrosos y nostálgicos.

Realmente comencé a darle vueltas al asunto de ese "nosotros" que tengo entre ceja y ceja. Nosotros no hacemos más que jugar a pelear como niños y eso es lo que me mantiene a la expectativa del siguiente golpe, del siguiente round. Soy como una chiquilla hiperactiva, que no quiere dormirse y no pretende dar el brazo a torcer. Y tú, en cierto modo juegas a entenderme pero solo alcanzas a reír con cada palabra o gesto que mi cuerpo expulsa como bengala llamando tu atención.

En la quietud de la madrugada, donde solo los gatos se atreven a vigilar la ciudad, tomé la certera decisión de acurrucarme para el lado contrario al tuyo, pidiéndote que me cuidaras los miedos y conversamos largo rato. Luego te cedí el poder y potestad de elegir como acomodarnos y terminé frente a tus ojos, sintiéndome desnuda de prejuicios y un poco desprotegida. Al final siempre vence la fuerza del instinto, las ganas de comerte la boca a besos. Solo que un buen asesino no puede dejar huellas, no puede dejar la marca de su crimen.

Realmente no soy una buena asesina y tú no eres mi víctima. Vivimos en la ficción de sentir, de vez en cuando, que tenemos el poder en las manos para hacer lo que se nos de la gana. Esa madrugada, yo jugué a no volverme loca por vos y tu jugaste a sentirme más allá de los besos. Ninguno ganó y simplemente nos entregamos a la fantasía y al placer.

Podría describirte la sensación como: vértigo. Ese sentimiento de lo desconocido, de querer romperte la camiseta y sentirte más allá de las circunstancias que inventamos para no sentirnos atraídos el uno por el otro. Podría emborronar mil hojas diciendo lo que sentí, lo que quise, lo que busqué y lo que encontré.

La cuestión es que me siento insatisfecha por no lograr ser la villana, la asesina en serie, la maquiavélica persona que podría enamorarte con astucia e indiferencia. Me quedo con esta frase dándome vueltas en la cabeza: De lo bueno… poco.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¿Y si Grissom te descubre?

(mushpo)
Martín ha dicho que…
...los mejores crímenes son de desconocimiento público.
ruidoperro ha dicho que…
Villana o no, leer lo que has escrito con Closer de Nine Inch Nails de fondo como me ha sucedido a mí, es una experiencia muy recomendable.
Zyrkero ha dicho que…
Durante un tiempo (antes de tener mi zyrko) fui el asesino cerebral, y comprendí que puedes salir impune, pero no puedes mantenerte fiel a tu causa. No puedes obligar a la gente a que deje esa fantasía que llaman realidad, cualquier intento no será aceptado, y lo único que te permiten hacer es esperarlos donde prefieras. Ahora solo vivo mi propia fantasía. Al final se que el placer no está en salir impune sino simplemente en salir.

Entradas populares de este blog

Death