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Mostrando entradas de mayo, 2009

The hand that feeds

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Yo he mordido la mano que me da de comer. Lo he hecho cientos de veces.
Cabe aclarar que hay dos motivos por los cuales alguien mordería la mano de la persona que le da de comer. El primero, por maldad, venganza, ganas de hacer daño, de sentir el dolor ajeno. Y el segundo, cuando te aferras tanto que no puedes soltar aquella mano.
Yo he mordido la mano que me da de comer muchas veces por el segundo motivo. Es como si esa mano fuera la raíz de un árbol y yo estoy en a punto de caer. Me agarré con todas las fuerzas hasta que perdiendo el control mordí la mano.
Supongo que, como a cualquier mortal, eso debió doler mucho, pero ahora veo el lado realista: morder la mano de alguien que te da de comer no siempre es injustificado y todos en algún momento lo hemos hecho, lo cual no implica que este bien, solo que en la realidad esto sucede.

Y no solo es la mano de quien te da de comer de manera literal sino de quien te alimenta de emociones, sensaciones, quien te apoya y quien te deja ir también.

A vísperas del Día de la Madre...

Podría leerte un cuento si me lo permitieras. Lo único que puedo hacer sin tu permiso es escribir un cuento sobre ti.

No estarás en las noches de frío, ni en el abrazo cuando la nostalgía me haga pensar que la ciudad está vacía. No estarás en las fechas memorables y tampoco en las que no lo son. Y sin embargo, estarás en algún rincón de mi memoria. Supongo que eso debe tener alguna explicación, solo que no la encuentro.

Hoy descubrí, que quizás uno de los paisajes más tristes y melancólicos es el de una tumba sin flores o con flores marchitas. Esa tumba es la de mi padre. Él falleció cuando yo tenía dos años. No recuerdo nada sobre él y de la manera más extraña, lo extraño. Muchos podrían decir que añoro el concepto o definición de lo que es un padre, solo que yo siento que es a él específicamente y no al significado en general a quien extraño.

Es un poco bizarro escribir algo así cuando estamos a menos de un día del festejo de las madres. No es mi culpa que justo hoy hayamos decidido re…