martes, 1 de septiembre de 2009

Curioso George

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Todo gira y gira como la ruleta rusa... en el momento en que ella pare BAAAAM! Estas muerto. La muerte no tiene que ser literalmente el no funcionamiento del cerebro o el corazón, va más allá. Es la tristeza arraigada en la memoria, los sueños que se quedaron en un baúl de recuerdos, los besos reciclados, las miradas perdidas.

La ruleta gira y como dice Sabina "Al sitio en el que has sido feliz, no debieras tratar de volver", pero el cuerpo llama. El punto es que aunque todo se mantenga girando no implica que lo que ya hemos vivido se repetirá (en cierto modo es una lástima).

Permanezco en el mismo sitio donde me encontraba hace una hora y mi mirada se ha centrado en el viejo peluche de mi padre: "curioso george". Si yo hubiera aprendido a no ser curiosa, me hubiera ahorrado infinidad de momentos. No habría comprendido lo que significa desear de manera prohibida tus manos en mi cintura, ni por qué hay cosas que es mejor no saber.

La curiosidad me ha llevado a sitios donde nadie ha habitado y a guardar momentos que nadie más guarda, que la mayoría desecha con el tiempo. La curiosidad me da la ventaja de buscar siempre algo más y la desventaja de esperar lo que casi nunca llega.

Aunque una se esfuerce, nada vuelve, nada queda, todo se va esfumando como polvo y va pasando como agua de río. Algunos recuerdos chocan como el agua choca las inmensas piedras del río, pero aun así, pasa…

Ahora solo miro como gira y gira la ruleta rusa frente a mí. Luego BAAAAM! Estoy muerta.