"Mi"


Ni ella me sigue , ni yo la busco, pero sabemos que estamos frente a frente. No la visito y ella hace lo mismo, sin embargo el trato está implícito.

Todos los días tienen el mismo itinerario. Camino hacia el sur, con mi cara fruncida y seria hasta llegar a la calle sin salida y miro de reojo. Un aire que aún no logro descifrar recorre mi rostro como un vaho de nostalgia, de aromas conocidos...

Cruzo la vereda, huyendo, pero al terminar el día siempre regreso. Uno siempre regresa, no hay duda. Me quedo parada quietita frente a la casa. Tu no sales, pero sé que estás ahí y no quiero que salgas, no quiero mirarte... solo estás ahí, al igual que los afectos, pendientes, colgados con pinzas secándose, volviendo a ser emociones vivas.

Te odio, me quieres, te quiero, me odias; frecuencias distintas, emociones similares. Son solo espasmos, diminutas partículas afectivas que nos unen eternamente con lazos sanguíneos que se estiran pero no se rompen.

Y un buen día la rutina deja de serlo y de regreso (porque siempre regreso), me quedo quietita frente a la puerta y tu sales. Largos minutos en silencio y me dices: Hola mi Loló y bajas las gradas tranquila, con el mismo uniforme de hace 35 años.

Yo sigo hacia mi departamento, abro la puerta, saludo a mi perra, me acuesto en mi cama y pienso que definitivamente escucharla decir "Mi" a ella es de las cosas más nostálgicas, felices y tiernas que alguien como yo puede escuchar.

Luego vuelve la rutina, pero ya no tiene un saber tan amargo...

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