miércoles, 24 de febrero de 2010

De juegos y partidas

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"Quisiera que esto dure para siempre, casi tanto como una eternidad"
"A Calama para siempre" Andrés Calamaro.


PARTIDA: no dejo de darle vueltas a la palabra, a su significado, a su connotación. Partida, que se asocia directamente con partir, que divide su significado en irse y romperse, que termina siendo lo mismo pues lo que se va termina rompiendote y lo que se rompe claramente se ha ido. Y solamente me queda una frase en los labios: No partas...

Al que busca huir y estudia los métodos de invisibilidad, al que no quiere lastimar y toma la salida más rápida, a la que está conociendo el inframundo y ha olvidado la esencia, al que se hastía del carácter maximizador de su par, a los que piensan que no doy pie con bola, a la de los ojos tristes y orejas grandes...

El partir no implica desaparecer de manera física, tiene que ver con romper algo: el diálogo, el cariño, la esperanza, la paciencia y hasta la tolerancia, podría decirse. Y romper siempre tiene implícito dañar algo o por lo menos cambiarlo. Eso es lo que termina rompiendote y sintiendo la partida en su máxima expresión.

No es que una se aferre a la permanencia, es que los cambios son difíciles de aceptar, es que los hechos se han incrustado como piedras preciosas en el desorden de mi azotea. No interesa el tiempo que haya permanecido tal o cual diamante en bruto, termina siendo difícil para mi, aceptar lo que se ha roto.

Pero sigamos las reglas del juego, toda partida debe terminar o por lo menos avanzar y guardarse para ser jugada otro día. No veo porque estas partidas que yo juego deban tener otras reglas diferentes a las establecidas. Aún así y como lo dice Sabina y Calamaro "No te pierdas si te digo pierdete".

lunes, 8 de febrero de 2010

Tic, Tac...

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Y pensar que algunos decimos que el "tiempo pasa volando" y luego de una hora o un año, seguimos en el mismo lugar. El tiempo, definitivamente, a muchos les da bastante tregua y a otros, simplemente los destroza de un tajo.

Un cuarto de siglo realmente es poco tiempo, tomando en cuenta cómo transcurre la vida, no se diga cinco meses... Hay que ver que el tiempo es despiadado y lo más cruel, relativo. Y bueno, las personas ayudamos al tiempo varias veces, es cierto, pero al final terminamos buscando en los retazos de memoria algo con que salvarnos del conteo regresivo.

El paso del tiempo termina siendo entonces, la sensación más fuerte de vértigo que alguien haya sentido, o al menos, que yo haya sentido. Te quita el aire, te marea y al final simplemente te desploma.

Solo los niños ignoran al tiempo y ven al futuro de manera tan lejana. "Cuando sea grande...." y cuando uno es niño, el "cuando sea grande.." está a un millón de años luz. Pero el tiempo, siempre embaucador, parece que nos teletransportara al "cuando sea grande..." y ahí estamos todos, queriendo descifrar qué queremos ser y qué significa ser grande.

La cuestión es sencilla, si alguien te dijo que "el olvido es el invento del demonio", déjame decirte que se equivocaron porque es el tiempo el verdadero artificio creado por el mismísimo Asmodeo, Lucifer, Diablo o cómo lo quieras llamar. De él se desprenden los demás inventos.

Charles Chaplin decía: "El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto". Yo más bien diría que el tiempo es el mejor asesino, siempre te da el crimen perfecto.