lunes, 26 de julio de 2010

PARA LLENAR EL ÁLBUM SIN CROMOS REPETIDOS…

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Lo que todos buscan al final es la exclusividad y no hay más vueltas que darle o ¿es usted de los que prefiere compartir? No me venga con mentiras baratas. Lo que todos queremos es ser exclusivos, que al final del juego sea yo el ganador y es más, que haya un perdedor que ratifique mi triunfo.

Sé que no suena tan dulce y diplomático pero es lo que hay y lo que hay no siempre es agradable. El que llega al final recibe las sobras, así funciona y así es.

Nadie quiere ser tratado como los demás, nadie quiere parecerse a alguien más o ¿te gusta cuando te toca un cromo repetido? Es la misma lógica. Todos queremos ser exclusivos y con base en eso, se explica totalmente nuestro comportamiento frente a la realidad.

Por eso aquella frase de “amar es compartir” va quedando guardada en los baúles de la memoria de cada individuo. ¿Amar es compartir? ¿Así sin más? ¿Así de general esta frase que rige la vida de tantos hombres y mujeres? Que simpleza, que falta de claridad, que falta de respeto hacia la especie humana.

¿Compartir? ¿Quién, con dos dedos de frente, comparte lo que es valioso para uno? Seamos sinceros y francos: al diablo con la compasión y las mentiras solapadas en verdades imposibles de cumplir. Todos, absolutamente todos, cuando pisamos esa habitación llamada realidad tenemos solo una palabra en nuestro cerebro: EXCLUSIVIDAD.

Al principio todo puede sonar bastante egoísta pero después de darle un número limitado de vueltas a la cuestión, va dejando de ser tan descabellada la idea. ¿Por qué debo yo compartir lo que es mío?

Se entiende que es una cuestión ligada a lo moralmente bueno, si no compartes eres malo y te vas al infierno. Pero ya estamos grandecitos ¿no? Se va desdibujando poco a poco la figura religiosa y manipulada de la bondad y comienzo a entender que todos los que te critiquen y juzguen por ser exclusivo, no saben nada ni de ti, ni de ellos, ni de la situación. Así que pueden irse al carajo y tu seguir con lo tuyo.

Nadie va a decirte que lo que haces está bien, nadie va a tragarse el orgullo para decírtelo, pero en el fondo tu sabes que quizás no lo estas haciendo bien, pero estas haciendo algo y ellos ¿qué?
Nadie te quita los recuerdos que son como trofeos ganados. Nadie. Ni siquiera los fantasmas que golpean tu puerta cada vez que intentas escaparte.

Mientras algunos se preocupan por “compartir” otros esperan sentados la mitad de lo que tiene el otro. La cosa suena bien samaritana pero termina siendo un enmascaramiento de la mediocridad.

Por eso yo pido exclusividad, ante todo y por sobre todo, pero… ya estamos grandecitos ¿no? La exclusividad termina siendo un bote a la deriva que nunca llega a anclar en el puerto. Muchos hablan de ella pero francamente nadie la ha visto. Me esfuerzo por encontrarla e irme despegando de esta mediocridad pegajosa que comienza a ahogarnos a todos.

Después de todo no somos tan malos ¿no?

lunes, 5 de julio de 2010

REWIND AND FORWARD

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Sara siempre está huyendo, no sé si de alguien o de algo o simplemente corre porque lo necesita, pero siempre está huyendo. Y digo huyendo porque no tiene un punto de encuentro con alguien o algo, solo corre lejos de eso que le provoca la huida.

Ahora ha sofisticado su escape y ya no necesita ni siquiera caminar. Eso me inquieta pues no hay un hueco donde poder encontrarla, ni un lugar conocido al que sé que podría ir. Ahora la tengo a mi lado todos los días, pero ella se escapa a donde yo no puedo encontrarla.

Entonces ella dice no y él dice sí. Sara desea recuperar su memoria y las palabras dichas en su huida y él dice “no, al pasado no se regresa solo se mira para atrás”. Así que ella prefiere ausentarse, dejarse escapar corriendo sentada en su silla.
Un día me abrazo despavorida y dijo:

- Estoy corriendo, Ana, y por más que me esfuerzo sigo aquí sentada. Siento el desgaste, no quiero estar aquí, no quiero tener que verte, pero siempre que huyo termino acurrucada más cerca de ti.

Ante sus palabras, la mezcla de emociones y el incomprensible sabor de la nostalgia, de los recuerdos a los que Sara corre y no alcanza, la sonrisa muerta de haber alcanzado lo que en la realidad no ha logrado. Le miro y no atino a abrazarla, ni regañarla, ni llorar, ni reír. No logro hacer nada. La miro y le pregunto “De qué huyes?” Para entonces ella me mira con sus ojos vacíos… Se ha escapado de nuevo.

La verdad es que ya no la busco porque pienso que es egoísta pretender buscar a alguien y traerlo de regreso a donde quiero que este, cuando claramente Sara me demuestra que huyendo ella es feliz o por lo menos no es lo que sea que es cuando está sentada a mi lado.

Últimamente ya no nos vemos tanto, he dejado de visitarla y francamente me siento mejor. Yo no huyo, ni siquiera corro. Voy caminando y mirando atrás cada vez que lo necesito; y realmente ir al ritmo o paso de Sara es sobre exigirme en algo que no quiero hacer. Pero cuando voy a visitarla ella regresa cansada de su escape perfecto y me cuenta todo lo que ha visto mientras corría aceleradamente por las vías de su memoria. Se exalta narrando su paso por acertijos y espirales donde buscaba encontrar la salida y caía más profundo. Me cuenta sus anécdotas con Valeria, la niña que corre junto a ella. No la conozco y si es tal cual como me lo pinta Sara prefiero no conocerla porque me basta con una de ellas y porque cualquier persona que huye no me trae buena espina.

Así que actualmente, de las veces que he visitado a Sara, más del cincuenta por ciento de las mismas, ella a estado huyendo de todo lo que pueda enmarcarse dentro de la realidad o del presente. Y yo he disfrutado de su compañía mientras me narra sus historias y se ríe a carcajadas de lo que ella considera momentos graciosos. Pero llega un momento en el día en el que yo me paro en el presente y ella corre del pasado al futuro tan rápidamente que me marea y termino arrepintiéndome de haberla visitado.

Es como vivir en universos paralelos y saborear vivencias distintas. No sé en qué momento Sara decidió adelantarse y atrasarse como si su vida fuera una película en VHS, poniendo rewind y forward, y dejándose ir de manera tan rápida. Lo cierto es que quiero ver la película a velocidad normal y hasta poniendo pausa en las partes que sean necesarias. Así que sencillamente ya no vemos la misma película.