viernes, 26 de agosto de 2011

"Honestidad Brutal"

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- Dios sabe como hace las cosas y yo sé cómo terminar de cagarlas!

Recuerdo que eso era en lo único que pensaba cuando subí al autobús con 0,25 ctvs en la mano derecha y un puñado de rabia en la izquierda.

Nada habría salido tan mal si hubiera sabido dónde poner el punto final, pero tengo una afición casi malsana por los puntos suspensivos y se me escapan por todas partes.

El camino es largo y el movimiento del autobús va meciéndome y aletargándome. Trato de incorporarme y miro "la ciudad de pobres corazones", aquella que es tan caprichosa y excéntrica. Esa que, en este mes de agosto, incinera los cuerpos y va dejándolos tendidos al sol.

- "No estoy sola de verdad, me acompaña mi propia soledad", repito mientras veo pasar a centenares de rostros con esa "mirada del adiós" tan lejana y tan nostálgica.

Mientras más viajo en el transporte público de esta ciudad comprendo que son estos momentos los más reflexivos del día o la noche. Voy como jugando a estar dentro de alguna película, escuchando el soundtrack de mi vida queriendo "arreglar todo lo que hice mal, todo lo que escondí hasta de mi..." Cierro los ojos, escucho cada nota musical y en ellas encuentro la redención y el nacimiento de un nuevo pecado.

"No sé si prefiero días iguales o días distintos". He aprendido a sobrellevar cualquiera de ellos con un puñado de emociones y una dosis de hastío. Cada día la misma ruta, la misma dirección aunque "se dice de mi que nunca vuelvo y siempre me estoy yendo a ningún lugar..." Mientras más lo pienso, menos avanzo y más observo mi cuerpo estancado en el mismo puesto de autobus, a la misma hora y en la misma ciudad, solo que nunca sé que depara el día, he ahí lo interesante.

Cuando abro los ojos ya estoy a una cuadra de mi casa. Me incorporo lo más pronto que puedo y salgo del autobus con calor y un poco de mal humor. Camino en dirección a la puerta del conjunto y veo que la lola ya está esperándome en el balcón del departamento. Subo, jadeo un poco, abro la puerta y la veo con esos ojos tristes y de la nada le digo: "Pasemos a otro tema no quiero hablar de esto, la casa está vacía y fría. La ropa en el pasillo me da la razón, él ya me abandonó". Cierro la puerta e intento no fijarme en los espacios vacíos, en las ausencias...

- "Perdimos estabilidad, no sabemos de qué lado vamos a quedar parados. Se agotó lo natural, mentimos una vez más, no cantamos la verdad. En nuestra vida real siempre fuimos decadentes, tuvimos la libertad apretada entre los dientes, alguien cantó no va más..."

Alguien puso el punto final que cada día se multiplica por 3 y termina convirtiéndose en puntos suspensivos. La ausencia termina creando dudas y posibilidades infinitas sin que haya respuesta que satisfaga la carga de pensamiento. "Es inmoral sentirse mal por haber querido tanto, debería estar prohibido haber vivido y no haber amado".

Cumplo con la rutina de los días, intento verlos con un prisma distinto a cada uno de ellos y termino acostada en mi cama pensando que "soy todo corazón y eso me hace mal" y que "esta vez no sé si gané o perdí, pero sufrí y también fui feliz".

Las cosas caen por su propio peso y el cielo se cae a pedazos y no tengo nada que pueda pegar las fracciones sin que termine viéndose como un mal collage. De repente miles de ideas, pequeñas frases, pensamientos, vienen a mi cabeza y retumban contra mi orgullo, dejándome con "la frente marchita":

"Con tanto dolor no puedo seguir contigo o sin ti, no puedo", "no quiero un te quiero pero cuánto te quiero", "no quisiera quererte pero cuánto te quiero", "una vez tuve una vida, no era fácil pero era mía y ahora me falta lo más importante", "soy tuya con mi mayor convicción, soy tuya con toda la fuerza de mi corazón que es tuyo, como cada pensamiento mío es tuyo, soy tuya", "tarde tanto tiempo en encontrarte, habría salido a buscarte mi vida, por eso cada segundo es tan importante y no me duelen ya las heridas", "tengo cada insensatez y me puedo equivocar pero no me equivoqué contigo, tengo abierto el minibar y cerrado el corazón y solo late y solo late por los dos", "muerto el perro se acabo la rabia", "quisiera que esto dure para siempre, casi tanto como una eternidad", "Voy a perder la cabeza por tu amor, porque yo soy agua, porque vos sos fuego y no nos comprendemos", "Puedo presumir de poco porque todo lo que toco se rompe, te presté un corazón loco que se dobla con el viento y se rompe", "todo lo que termina, termina mal poco a poco y si no termina se contamina más y eso se cubre de polvo", "en el fondo es tan hondo mi dolor porque me voy y no se puede cambiar de corazón como de sombrero sin haber sufrido primero", "yo no quise lastimarte solamente te dije que no". 

Me quedo inmóvil, miro el techo de la habitación y no atino a decir nada, no puedo arrancar la página pero tampoco darle la vuelta. Aún estoy pensando en "cada una de tus cosas" y en "aquellos besos" y en que no puedes pedirme que "no sea una inconsciente si no dejo de quererte".