D-SORDER

Every planet we reach is death - Gorillaz



Desorden, caos. El tipo de sensación que aparece cuando algo o alguien deja de estar donde solía estar. La maldita incertidumbre y la ansiedad rondando las esquinas de la habitación. M no dejaba de pensar en qué era lo que hacía que de repente todo se volviera confuso y se perdiera para aparecer en diferentes sitios, jugándole tan malas bromas. M no quería salir de su habitación hasta que sintiera que todo había dejado de dar vueltas, hasta que todo volviera a tener sentido. Así que se dejó ir, apagó las luces y escuchó a Anthony Kiedis diciéndole al oído "by the way I tried to say I´d be there... waiting for" y la piel se le erizó por un momento. 

La noche transcurrió con exquisitas conversaciones entre Eddie Vedder susurrando "And I know, and I know, I don't want to stay, make me cry. I see, ooh I don't know why there's something else. I wanna drum it all away" y Andrew Wood diciendo "I wanna tell her that I love her but does it really matter? I just can't stand to see you dragging down again". Lo último que M escuchó fue la voz de Shannon Hoon murmurando "Oh, please give me a little more and I'll push away those baby blues" y cayó en un profundo sueño, esperando que Shannon realmente espantará esos fantasmas. 

La mañana vino con un sol enceguecedor. M intentó quedarse en la cama, hizo lo posible por envolverse en las cobijas y no dejar que la luz entrara en su pequeña cueva y la despertara por completo. Tras varios intentos fallidos se levantó pensando que el día pasaría pronto y que antes de que se diera cuenta estaría nuevamente en la oscuridad escuchando susurros musicales y dejándose llevar por aquellas melodías que iban rasgando uno a uno sus muros y su frialdad.

Pero la mañana era larga y todos parecían tener esperanza ese día. Era ese tipo de días en los que todos creen que algo va a pasar y de pronto todo va a mejorar y la gente se desea lo mejor aunque sabe que no estará ahí para verlo. De esos días que M podría saltarse y su realidad no cambiaría, de aquellos en los que todo parece tan falso que hay que ir con cuidado, tanteando cada pisada.

La sensación de desorden no había pasado y no es que M estuviera buscando un orden establecido o predeterminado. No es que quisiera que todo tuviera un comienzo, un intermedio y un fin. No era eso lo que estaba buscando. Era solo la necesidad de sentir que tenía el control de lo que sucedía. Tener la certeza de que era ella la que tenía la potestad de tomar las decisiones y trazarse el camino. Lo cierto es que esa mañana M sentía que todo seguía sin tener sentido, todo seguía burlándose de ella y no encontraba las respuestas necesarias para cambiarlo.

En la noche la cena fue agradable. D y M siempre compartieron ese gusto por la música y por infinidad de libros que los llevaban a charlas eternas y sonrisas cómplices mientras tomaban sus copas de vino. D ha sido la persona más tranquila que M ha conocido y desde hace casi un año el camino se puso difícil. ¿Sabes? Hay cosas que te van cagando la vida y no hay nada que puedas hacer porque nadie puede irse en contra del tiempo y nadie puede evitar que el transcurrir de los días vaya acabando contigo. D lo sabía, D siempre lo supo e hizo lo posible para ordenar ese desorden a su manera. M lo veía a diario lidiar con todo el desastre, con ese caos que parecía vencerle. 

Lo cierto es que esa noche antes de despedirse, antes de que M volviera a su pequeña cueva y escuchara todos los susurros de la noche, se despidieron y se abrazaron. M supo que D necesitaba mandar al diablo a todo lo que había sucedido ese año, D necesitaba exorcisar esos demonios. Luego de ese abrazo D se quedó mirando al suelo. M conversó un poco con su madre y se despidió.

Antes de salir notó que D seguía mirando al suelo y se acercó. Se abrazaron nuevamente, D comenzó a llorar pero sonrío. M lo besó en la frente. Nadie dijo nada sobre el llanto, nadie dijo nada de nada. 

M llegó a su casa y pensó en D. ¡La vida puede ser tan cabrona! se dijo mientras se quitaba la ropa. Soportar ciertas cosas, controlar la ansiedad, vivir por un tiempo lleno de incertidumbre, pasarla realmente mal y aún así sonreír. D es de esos tipos que merece mucho más de lo que tiene, de esas personas con las que quisieras compartir más días y que las conversaciones nunca terminen. D es de esos pocos que quisieras que fueran más.

Por ahora D está bien y M no sabe cuánto tiempo durará ese estado de aparente bienestar. Al acostarse escucha a Layne Stanley susurrarle al oído "We chase misprinted lies, we face the path of time... and yet I fight, and yet I fight this battle all alone. No one to cry to. No place to call home"

M sabe que el desorden es individual, que este caos es suyo y que nadie puede ordenar las piezas por ella. M ahora entiende por qué quiere estar siempre en su pequeña cueva escuchando los murmullos que perduran a través del tiempo. El desorden no va a pasar, nada va a pasar... Pero a M le gusta pensar de vez en cuando que puede tener el control... Es hora de dormir de nuevo. Liam Galagher canta muy bajito "Stand by me, nobody knows the way it´s gonna be..." 

Comentarios

Diego Lascano ha dicho que…
no es individual! Abrazos!
Loló ha dicho que…
El desorden es propio, puede parecerse a muchos pero termina siendo de uno, muy singular, muy íntimo.

No quiere decir que uno esté solo. D no está solo, M tampoco. Quiere decir que llega un punto en el que debes ordenar el caos y lo tienes que hacer tu solo porque es tuyo y nadie debe arreglar los desastres de otros.

Beso Yackalín!
Maíz ha dicho que…
Creo que es María Paz en "El Hombre Duplicado" del siempre querido Saramago quien dice: "el caos es un orden por descifrar".

Nos debemos un café con conversación.

Abbracci!

*
Loló ha dicho que…
Exacto mi Maíz!!! Nos debemos el café! Pero ya que se haga realidad! :)

Abrazos!

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