jueves, 21 de marzo de 2013

This must be the place...

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Es como ver Final Destination una y otra vez. Quizás como jugar con ese cubo e intentar hacer que todos los colores coincidan y fallar ad infinitum. No encontrar la respuesta aunque aparentemente todo esté muy claro. 

Es sólo esta sensación de vacío, un vértigo constante y unas ganas, casi imposibles de contener, de que todo salga, de que todo sea exorcizado. 

Agotados... cansados de sentir como si hubiéramos caminado infinitamente debajo de una escalera y hubiéramos visto seiscientos sesenta y seis gatos negros. Estamos marcados, estamos fatigados de vernos caer y llenos de ira porque la memoria está atada y la mente anclada en lo que fue, en lo que no es, en lo que claramente no será.

El videojuego no tiene vidas infinitas y la barra de energía está cayendo drásticamente. La vida está pateándote en repetidas ocasiones. ¿Qué vas a hacer cuando todo esto termine? Nada. No has hecho nada hasta hoy. ¿Qué te hace pensar que será diferente mañana?

Hay algo malsano en pensar que todo estará mejor mañana si no lo está hoy. Hay algo irracional en no concatenar los hechos y aceptar que nos estamos yendo al carajo y quizás sólo asumiéndolo vayamos a parar a algún lugar mejor que ésta realidad tan rutinaria, tan mediocre, tan de mierda.

- Si pudiera, cambiaría de lugar contigo...

lunes, 18 de marzo de 2013

Medicine

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Pero ¿cuándo el amor es propiamente amor? ¿Puede uno amar a quien le acompañó por una hora? ¿Por dos horas, dos meses, dos años, dos minutos? ¿Se ama a quien se conoce, justamente por eso, o es quizás al revés: conocemos para mejor desconocer, y así poder amar sin el estorbo de la realidad? ¿No es cierto que quienes más se aman son a veces quienes menos se conocen? Ni una sola de estas preguntas se plantea jamás para buscar respuesta verdadera. Ninguna la tiene, ni la tendrá, a menos que uno decida imponérsela, casi siempre de acuerdo con su más absoluta inconveniencia. 

Incluso sin respuesta, lanzadas al espacio estratosférico de los propios insomnios, las preguntas que apuntan hacia la probable existencia del amor suelen aparecer cuando no queda tiempo, ni voluntad, ni siquiera osadía para ponerlas en duda. Preguntarse si por casualidad se ama equivale a plantear una alternativa entre felicidad y desdicha, buena y mala fortuna, besos y bofetadas. Se elige ser feliz, besado, afortunado, aun en la certeza de que sucederá lo opuesto, igual que se le dice "que te vaya bien" a un enfermo terminal. Elegimos a veces a costillas de la conveniencia y es sosiego, por razones tan inaccesibles como irracionales, por eso las preguntas laten sin respuestas y al final son capaces de aceptar cualquiera. 

El amor es lo más parecido a las mentiras. Justifica y opaca a la razón, por derecho o torcido que parezca, no requiere de justificaciones, se reproduce a la menor provocación y exige todo el crédito del mundo. Además de que nadie o casi nadie puede vivir tranquilo en su total ausencia. Por eso, cuando vienen las preguntas, lo hacen acompañada de su correspondiente hilera de respuestas obvias. Sí. Claro. Por supuesto. Para siempre. ¿Por qué no? Cualquier cosa con tal de no quedarse en esta orilla solitaria, que más da si después del amor está la nada. ¿O es que alguien está aquí sin entender que al final de la vida no queda más que muerte? *

"Diablo Guardián" Xavier Velasco

Well you can't get what you want but you can get me....