"The sound of silence"

Está bien, lo admito, fue una sequía de palabras. Bueno, en realidad fue un dique que atravesó este espacio-tiempo y mantuvo todo estancado en la azotea. Supongo que eso se siente cuando alguien te golpea con un bate de béisbol en la cabeza. Un zumbido irritable y luego el silencio, el maldito e incómodo silencio.

Eso fue lo que pasó cuando M llamó y dijo “D está muerto”… silencio, desesperante y agobiante silencio. Aún  no encuentro las palabras o quizás lo estoy haciendo mientras miro, sin parpadear, el teclado e intento describir con letras la caída del castillo de naipes o el ocaso del guerrero.

D tomó mi mano mientras esperábamos en el hospital y dijo “debo ser muy salado para que vuelva a crecer el tumor en menos de un mes” y luego, intentando mantener la compostura, me dijo, con la voz bajita, “yo no le tengo miedo a la muerte, pero me hubiera gustado vivir más. No me preocupan ustedes pero no sé qué va a ser de M”. Y D no sabía que M y todos los demás nos la estábamos jugando y apostando por él.

Cuando pienso en D recuerdo perfectamente sus manos y el modo en el que bailaba porque era pésimo. Tenía los ojos como dos capulís y unas pestañas enormes. Lo recuerdo porque cuando se pasaba de tragos le decían pestañita. Era un tipo demasiado tranquilo, de andar calmado y de pocas palabras; pero sabía qué decirte cuando estabas desarmado. D era de esas personas que escuchaba y uno sabía que aunque no dijera nada, buscaba en su mente la solución a todo como si estuviera resolviendo un problema del Álgebra de Baldor.

Me enseñó a cocinar, le pusimos nombres graciosos a la comida. Fue mi primer guía turístico del Centro Histórico de Quito y tenía el mismo defecto que yo al caminar: los dos metíamos el pie derecho. Me sobaba la panza cuando me sentía enferma hasta que me quedara dormida. D siempre estaba al pie del cañón conmigo o al menos eso recuerdo desde que M lo nombró mi representante legal en el colegio. Siempre cómplices compartíamos lecturas, películas y música.

Sí, D fue mi primer gurú musical. El día que fui a recogerlo de una de sus primeras quimioterapias escuchamos Brandy you´re a fine girl de Looking Glass. Entre dormido y despierto me dijo “no había escuchado esta canción hace mucho tiempo. Debe tener como 40 años”. Me quedé con la duda así que investigué y efectivamente la canción tenía 40 años de haber sido creada. D tenía buena memoria y sabía contar historias o me gustaba escucharlo hablar, quién sabe.   

Mientras esperábamos en el hospital, él en su silla de ruedas y yo en un asiento de metal, me decía “métete al youtube y busca True love de Glenn Frey. Tienes que ver el video” y luego me retaba “no sé por qué no has oído más de Supertramp, estás dejando pasar un buen grupo” y yo siempre decía que ya lo iba a escuchar y el día no llegaba y volvíamos al mismo dilema.

Aún con la debilidad, el cansancio y el miedo a la enfermedad, cada vez que íbamos en mi carro al hospital disfrutaba de la música que sonaba en la radio. Recuerdo que movía las manos y jugaba con sus dedos como si fueran baquetas y bailaba, todo arrítmico, I Can´t dance de Genesis y yo solo imaginaba a Phill Collins y D haciendo una coreografía como la del video.

Es por todo esto que creo que cuando colgué la llamada el zumbido y luego el silencio irrumpieron en el espacio. Ya no había música. Sentí que, de un tajo, alguien había puesto stop en el cassette de mi vida y la cassettera se quedó en blanco. Sí, así cursi y todo.

Son cosas que no ves venir aunque te las imagines todas las noches. Nadie está listo para lidiar con un silencio tan incómodo y sentir de buenas a primeras la ausencia del que siempre fue presencia.

En la noche nos reunimos en casa de M. Hablamos, hablamos mucho sobre D, como si contar anécdotas y recordar sus gestos lo mantuviera con nosotros más tiempo.

Ver morir a los tuyos es parte de crecer. Así que, luego de soportar el silencio, tuve que romperlo y dejar que sonara Enganchaíta de mi vida de La Canalla y quedarme desarmada para luego gritarle I love you (o silly love songs) a D y dejar que Paul McCartney hablara por mí.

“He gave it all to me now can't you see? What's wrong with that? I need to know 'cause here I go again… I love you…”


Aún retumban las palabras en mi cabeza…


Comentarios

So ha dicho que…
Se siente tu tristeza en esa forma bella de escribir. Quisiera que el no se hubiera ido xq no creo justo que gente así nos abandone y deje en el silencio absoluto. Lo siento por ti y lamento tu perdida. Un abrazo.
Maria Ines Ruiz Martinod ha dicho que…
Me ha dado mucha tristeza leer este post, por el cariño y los recuerdos. Pestañita vivirá siempre en nuestros corazones!
Loló ha dicho que…
http://www.youtube.com/watch?v=217JOBWTolg

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