Ojos de perro

This must be the place - Talking Heads

 F es un tanto torpe. Creo que esa es una de las cosas que nos hace similares dentro de tanta diferencia. Es de esas personas que se tropieza, riega bebidas, te pisa cuando te saluda, te escupe la comida sin querer cuando se emociona y conversa contigo de algo. Por eso, cuando regué toda la copa de vino sobre mi cara, pude reír a mis anchas y hasta sentirme sexy con la marca de trago en mi blusa.

Tiene una risa característica, con un sonido un tanto agudo, único, gracioso, y hay algo en su rostro que no termino de entender, pero que lo convierte en un tipo tierno. Torpe y tierno, tanto como yo. Quiero pensar eso.

Compartimos muchos silencios o permanecemos mucho en silencio, depende de cómo lo vea cada uno. Una vez más, quiero pensar que lo compartimos, aunque F tiene siempre un dejo de tristeza en la mirada que me desarma, y lo hace porque en sus ojos me reflejo.

Como un laberinto móvil, las piezas cambian de lugar, dejando a su paso una sensación de vacío, ansiedad y la idea de que las reglas del juego nunca son las mismas. Hay algo que se resquebraja con cada paso, un principio que se transgrede y un sinfín de posibilidades que demuestran que ninguna frase es definitiva y que todo cambia si juegas lo suficientemente cerca del fuego.

Todo puede armarse una y otra vez, y cada suma da un resultado diferente. F lo sabe. F ha probado todos los ingredientes. F dice que, con el tiempo, aprendes a jugar sin conocer las reglas del juego, pero escogiendo bien las armas con las que debes pelear. Yo creo que el tiempo se ha comido todas nuestras posibilidades y que este juego es el modo más divertido de festejar el sinsentido y la frustración de todos los "no será", haciendo que sea, por este instante que es una noche.

F tiene la insistencia de un niño y las ganas de un adulto, todo en uno, como para volverse loco. Quiere tocarme... quiere tomarme... quiere agotar todos los caminos que conducen al exquisito placer de un "sí", luego de tantos "no". Yo quiero sentir que tengo el control de algo, pero la verdad es que apenas logro controlar mi respiración, y la negación funciona siempre y cuando tengas de dónde sostenerte. No tengo donde apoyar la fortaleza, el sexo nunca sonó tan divertido. El silencio nunca sonó más provocador.

La noche transcurre con Cassandra Wilson susurrando

"Lay, lady, lay, lay across my big brass bed
Stay, lady, stay, stay while the night is still ahead
I long to see you in the morning light
I long to reach for you in the night
Stay, lady, stay, stay while the night is still ahead"

Stay... todavía queda un gemido para romper el silencio. Stay... quizás las máscaras no vuelvan sino hasta que cante el gallo. Stay... hay un juego que todavía no intentamos. Stay... nadie podrá encontrarnos si no dejamos huellas. Stay... ¡Fuck! No existen palabras que expresen la sensación de "fin del mundo", de caos que antecede a la calma, de respiración acelerada y sudor. 

Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie mientras fumas tu cigarrillo y bebes café. Miénteme un poco. Juega conmigo y finge que no sabes qué arma utilizar para vencerme. Cuídame antes de que venga el huracán y se lleve todo, antes de que la realidad nos golpee la cara. 

Salimos de la cueva en su carro. Los perros de la calle persiguen las llantas del automóvil. F se ríe de los canes que, sin saberlo, se exponen a la muerte.

-¡Perros suicidas! -pienso mientras miro a F. 
-¿Cuáles serán las llantas que perseguimos nosotros, malditos perros suicidas de la gran ciudad?

Ojos de perro - Attaque 77

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